Diagnóstico para una Política Nacional de Recursos Hídricos

El Banco Mundial acaba de entregar un diagnóstico que como país nos debe llamar a estar alerta…

El Banco Mundial acaba de entregar un diagnóstico que como país nos debe llamar a estar alerta. Chile enfrenta un profundo desafío en materia de disponibilidad de agua dulce. Como país, debemos tomar medidas para promover el uso eficiente y sustentable del agua, además de tomar conciencia que no se trata de un problema puntual de escasez de lluvias.

Las cifras hablan por sí mismas. En materia de disponibilidad de aguas superficiales, Chile tiene una disponibilidad de 53.000 mts3/persona/año, muy por encima de la media mundial de 6.600 mts3/persona/año y del mínimo de 2.000 mts3/persona/año que se recomienda para un desarrollo sostenible. Sin embargo, en el norte de Chile la realidad es otra. Desde la Región Metropolitana al norte, el promedio de agua disponible es de 800 mts3/persona/año.

Lo anterior ha redundado en que en el norte de Chile se recurra con fuerza a la extracción de aguas subterráneas, generando sobre explotación. En 2003, se registró una utilización efectiva de 88 mts3/s desde la Región Metropolitana al norte, cuando la recarga promedio era de 55 mts3/s.

Todo lo anterior se suma al sobre otorgamiento de derechos de agua que se registra en numerosas cuencas a lo largo del país y que genera las condiciones para extender la presión sobre el recurso hacia el sur.

Esta situación, que se arrastra hace años, es compleja y nos preocupa, pero tiene solución. Ésta pasa tanto porque como gobierno tomemos las medidas necesarias, como porque el sector privado incorpore en sus análisis la variabilidad y disponibilidad de los recursos hídricos.

En el gobierno hemos avanzado en esta línea. La semana pasada presentamos en forma amplia y transversal el exhaustivo diagnóstico realizado por el Banco Mundial, que viene a confirmar el análisis inicial sobre la materia hecha por el gobierno y la línea de acción que esta administración ha implementado.

La principal conclusión es clara: el modelo de asignación de derechos de agua de Chile es una herramienta que permite una adecuada gestión y administración del recurso hídrico, pero requiere de ajustes en materias de información, institucionalidad, y protección al medio ambiente y los ecosistemas.

Como Ministerio de Obras Públicas, el presidente Sebastián Piñera nos ha encomendado la misión de avanzar en la discusión amplia y abierta de las reformas necesarias para alcanzar un aprovechamiento eficiente y sustentable de los recursos hídricos y es allí dónde está nuestro principal desafío: cómo damos solución a este escenario y generamos, como gobierno, una solución adecuada a la gestión de los recursos hídricos.

Como gobierno entendemos que el agua no sólo es un recurso vital, sino estratégico para el desarrollo de nuestro país y por eso debemos trabajar responsablemente tanto desde la autoridad como entre los usuarios para hacer un uso sustentable y eficiente del recurso, en especial en tiempos de escasez como éstos.

Por ello, para una solución adecuada es condición sine qua non el compromiso de la comunidad y de los sectores productivos. Alternativas de inversión sobran. Entre otras, en la agricultura, la tecnificación del riego y la infiltración de acuíferos; en la minería, la construcción de plantas desaladoras; en la industria, la innovación en procesos eficientes; en el sector sanitario, la promoción de un consumo eficiente en los hogares.

El Banco Mundial sin duda nos servirá para la definición de la Política Nacional de Recursos Hídricos que nuestro país requiere, que permita una mejor gestión de los recursos hídricos, no sólo pensando en nuestros desafíos presentes, sino en el futuro, en aquellos que nos impone la obligación de asegurar a las nuevas generaciones la satisfacción de sus propias necesidades.

df.cl

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