Reserva de la Biósfera es sólo una declaración romántica

* El 22 de julio se firmará en Pinto la declaración emanada desde la entidad internacional el 30 de junio pasado.
* Título no acompaña ninguna obligación o restricción concreta que permita asegurar una mayor proyección de medio ambiente.

La declaración de la Unesco para el corredor biológico Nevados de Chillán-Laguna del Laja no tiene garra, es sólo un nombre romántico, lamentablemente”, se queja el presidente nacional de Codeff, Bernardo Zentilli.
Quien dirige los destinos de una de las entidades más reconocidas y respetadas en el ámbito del desarrollo sustentable y la ecología en el país, resalta que no existe ningún tipo de impedimento extra para que las empresas lleven a cabo sus proyectos energéticos en una zona rica en biodiversidad.
Quizás la mejor alternativa para que la declaración de la Unesco tenga efectos concretos, declara, es que el Gobierno de Chile reconozca al área o a sectores específicos del corredor como Parques Nacionales o Áreas Protegidas.
No obstante existe otra vía a través de la cual se pueden producir avances reales y concretos en materia de protección del débil ecosistema, como es la formulación de un plan de trabajo específico para la zona, lo cual debe ser liderado por el Gobierno Regional y la Seremi del Medio Ambiente, entidad que sin embargo ha hecho pública su opinión al respecto: los proyectos energéticos siguen mientras se cumpla con la normativa vigente.
Ningún cambio
Pedro Araya, jefe del Departamento de Conservación de la Diversidad Biológica de Conaf, el interlocutor válido de Unesco en Chile, reconoce que el nuevo estatus no implica restricciones para las empresas de energía.
“La declaración como Reserva de la Biósfera no significa nuevas normas. Las reservas de biósfera (RB), están sujetas a la soberanía exclusiva del Estado en la que está situada y por lo tanto sometida únicamente a la legislación nacional y forman una Red Mundial en la cual los Estados participan de manera voluntaria”, recalca.
Desde esta perspectiva la única diferencia que existe entre una RB y otra que no tiene tal estatus es “que el gobierno y las entidades involucradas como municipios, universidades, organizaciones gremiales y sociales y propietarios, entre otros aúnen esfuerzos para lograr el cumplimiento de las funciones de una reserva de la biósfera”. Es decir, todo depende de una real voluntad política de conservación
Frente a esto, es vital entonces el comité de gestión público-privado o comité de administración como lo llama el seremi del Medio Ambiente, Pedro Navarrete.
Éste indicó ayer que tras la declaración oficial de la Unesco del pasado 30 de junio corresponde crear una entidad que establezca las restricciones.
Posibilidades
Según otros, la declaración abre amplias posibilidades para el desarrollo turístico de la zona e incluso para productos con “denominación de origen”, como ocurre con reservas de España. El encargado del programa de Huemul de Codeff, Rodrigo López Rubcke, destacó que el desafío de la reserva es “hacer compatible el desarrollo con el cuidado del medio ambiente”.
Rossana Sandoval, quien estuvo en los inicios del corredor biológico junto a The Nature Conservancy, resaltó que lo fundamental “es planificar un destino que puede generar beneficios concretos en cuanto a investigación científica, turismo y desarrollo sustentable”.

diarioladiscusion.cl

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