“Lombricultura, una solución práctica en la reconstrucción del suelo”

La actual situación medio ambiental de los suelos, ha llevado ha proponer una solución práctica para hacerse cargo de la reconstrucción armónica del planeta a partir del tratamiento domiciliario de los residuos orgánicos.

Nos guste o no, vivimos un momento histórico como civilización; producto de décadas de sobrepastoreo, deforestación y uso intensivo de los campos, hemos reducido y en muchos casos eliminado la primera capa de nutrientes del suelo, interrumpiendo la capacidad biológica para la regeneración de la vida vegetal. Con este comentario no queremos instalar una sensación apocalíptica, sino más bien invitar, esta vez en calidad de suma urgencia, a abrir un espacio de conversación y acción hacia considerar hacerse cargo del futuro HOY, en beneficio de nosotros mismos, nuestros hijos y los que vendrán, garantizándoles la posibilidad de disfrutar de nuestro planeta, único hogar en el universo.

Para ello podemos tomar uno de los cursos impartidos por CEILOM que junto a sus lombrices y el programa de Plan de Reciclaje Orgánico Domiciliario, están ayudando a cuidar nuestro suelo y Medioambiente.

En la charla es posible ajustar malos entendidos que, mediáticamente se han instalado en la sociedad, como algunas distinciones ligadas al tratamiento domiciliario de los residuos. Una de ellas es el Compost, el cual ha sido percibido, a nivel del consumidor final, como una práctica que provee cierto alivio, es cool y entrega una sensación de bienestar, desde creer que estamos haciéndonos cargo del problema de la ¨basura¨(y colocamos esta palabra destacada porque la distinción más apropiada para ella es recurso energético). Solo para aclarar, el Compost es una buena forma de generar un compuesto orgánico que la mayor de las veces es ácido, por lo tanto es dañino para organismos vegetales. En contraposición la distinción que se propone compartir aquí tiene relación con el Humus, que es el resultante de un trabajo en equipo, amoroso y colaborativo, ejecutado por diversos organismos que, logran transformar la energía de forma tal que provee la mejor ¨solución¨para restablecer la vida y los ciclos vegetales en la tierra.

La propuesta de CEILOM es una invitación personal y requiere necesariamente hacer un alto en el acelerado ritmo urbano, para reflexionar y darse cuenta de la oportunidad sin precedentes que tenemos como humanidad de revertir un proceso que, de no enfrentarlo con seriedad y como sociedad organizada desencadenará situaciones de alta complejidad social, medioambiental y económica, como por ejemplo el ámbito de la disponibilidad de alimentos.

En ese sentido, muchas empresas químicas y genéticas han desarrollado una serie de compuestos ¨fertilizantes¨ y ¨semillas alteradas o transgénicas¨ que solamente permiten estirar el chicle de la vida desde una arrogancia que pretende estar sobre la naturaleza, ávida de obtener la mayor tajada económica a costa de arrebatarle al ecosistema su natural capacidad de regeneración y producción de alimentos.

En la conversación descubrimos la palabra Humus, que en latin tiene la interpretación ligada a tierra fertil. Aristóteles le denominó el sustento de la vida, y escarbando en las relaciones lingüisticas, homo y humus comparten la misma raíz indoeuropea, obedeciendo a la creencia de que el hombre (homo) proviene de la tierra (humus).

El Humus es la sustancia compuesta por ciertos productos orgánicos de naturaleza coloidal, que proviene de la descomposición de los restos orgánicos por organismos y microorganismos benéficos (hongos, bacterias y lombrices). Se caracteriza por su color negruzco debido a la gran cantidad de carbono que contiene. Se encuentra principalmente en las partes altas de los suelos con actividad orgánica. El humus también es considerado una sustancia descompuesta a tal punto que es imposible saber si es de origen animal o vegetal. El Humus tiene varias gracias, entre ellas la capacidad de retener y dosificar el aporte hídrico a las plantas, y principalmente brindar un retorno de energía de alta calidad en el proceso de desarrollo vegetal.

En Sello Verde, y en el recorrido por Chile y el Mundo, nos quedamos con la sensación de estar frente a una conversación de acción altamente relevante. La práctica de facilitar el proceso de generación de Humus, es de una simpleza mayúscula y de una factibilidad de implementación que sin duda, más que ser una moda o aportar un interés comercial, es algo que requiere ser incorporado como un hábito de responsabilidad humana. Este hábito, para muchos será algo nuevo, requerirá derrivar mitos y juicios negativos asociados por ejemplo a interactuar con lombrices. Sin embargo, abrirá una nueva dimensión de beneficios que solo son posibles de palpar desde la experiencia de hacerlo.

Este año CEILOM agendará diferentes actividades que prometen un ingrediente de acción personal y familiar, que estimulará tu propósito y compromiso con el futuro.

“Para quienes no conocen CEILOM (Centro de Investigación y Desarrollo en el ámbito de la Lombricultura) junto a Felix Brunatto que es el mayor de los emprendedores de Endeavor y un ejemplo del espíritu emprendedor en Chile. Con más de 60 años de experiencia, ha fundado 27 compañías a lo largo de su vida. Se inició en la aventura del emprendimiento en 1950, dedicando más de una década para transformarse en el principal productor de aplicaciones en madera. Desde 1960 hasta principios de los 80, Félix inició varias compañías en la industria de la publicidad, óptica y comercio. Posteriormente, en 1983, inspirado por el potencial de la “lombricultura” constituyó una serie de iniciativas ligadas a la lombríz de tierra, están dando una solución al Medioambiente”1

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1: artículo, compromisosustentable.cl

http://compromisosustentable.cl/home/2012/02/restableciendo-la-armonia-desde-el-suelo/