El problema de los planteles porcinos en Chile

Las empresas chilenas actualmente no tienen normativas o leyes  que les impidan generar malos olores y liberarlos al medioambiente, se suma a la falta de legislación la inexistencia en Chile de tecnología para controlar este tipo de emisiones. Una vez que se instala un plantel porcino en alguna localidad, los pobladores quedan completamente desamparados.

Diversas tesis de Ingeniería Ambiental desarrolladas hace 10 años por alumnos egresados de la Universidad de Santiago de Chile  dejaron en evidencia la falta de normativas, en especial para la emisión de olores de planteles porcinos de engorda ubicados en la comuna de San Pedro, Provincia de Melipilla.

Los estudios de la Universidad de Santiago demostraron, mediante la aplicación de encuestas y foros no dirigidos donde las personas hablaban libremente de sus problemas, que los malos olores emitidos por los planteles generaban dolores de cabeza, náuseas, aumento de moscas y roedores (vectores) y la alteración en las costumbres y sistemas de vida. La gente comenzaba a emigrar a otros  lugares  buscando una mejor calidad de vida, enfrentándose con la disminución de la plusvalía de sus tierras debido a la cercanía con los planteles porcinos.

Este tipo de actividad también genera un impacto ambiental en el uso del suelo y del agua que merma la calidad de vida de los habitantes de los sectores aledaños a los planteles. La instalación de un plantel porcino genera una promesa de trabajo estable y progreso para la comunidad, pero al mismo tiempo hay un costo oculto que puede ser mucho mayor, ya que la sola instalación del plantel hace que los terrenos vecinos pierdan inmediatamente su valor y aseguran para la empresa una expansión  en el corto plazo ya que son estas mismas las que compran los terrenos adyacentes al plantel después de pocos años de instaladas. Nadie quiere vivir cerca de un plantel porcino.

La causa principal de la emisión de malos olores al medio ambiente en los planteles porcinos es la falta de medidas de mitigación en los sistemas de tratamiento de aguas y lodos provenientes de los desechos y residuos líquidos de los animales. Debe existir un monitoreo constante de los distintos procesos destinado a controlar la emisión de malos olores. También se debe generar una normativa que obligue a realizar evaluaciones ex-post  del impacto ambiental que genera la instalación de planteles porcinos a la comunidad y de ser posible evitar que este tipo de industrias se instale cerca de asentamientos de población ingresando al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental con una Evaluación de Impacto Ambiental que es mucho mas estricta que una Declaración de Impacto Ambiental que es lo que actualmente usan las empresas para conseguir la Resolución de Calificación Ambiental de Aprobación.

 

 

 

 

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